Tarjetas para joyería
Cinco tarjetas distintas con el mismo nombre. Cuál necesitas según vendas en feria, en línea o por encargo, y qué datos conviene que lleve cada una.
Equipo editorial de Punto Crochet · Quién es Adriana · Publicado el
En resumen
Las tarjetas para joyería son cuatro cosas distintas, según el uso: de exhibición, para colgar aretes o collares; de presentación, con tus datos; de agradecimiento, para el paquete; y de cuidados, con las instrucciones de la pieza. Si empiezas a vender, te sirve el camino de emprender en bisutería.
¿Qué significa «tarjetas para joyería»?
Quien busca tarjetas para joyería puede querer cosas distintas, y los resultados de búsqueda lo reflejan: predominan las tiendas que venden cartulinas para colgar aretes o collares, y algunas ofrecen además tarjetas con logotipo o con instrucciones de cuidado. Esta guía separa los usos porque cada tarjeta lleva datos diferentes y se entrega en un momento distinto. No vende tarjetas ni compara imprentas, y tampoco da precios, que cambian de un proveedor a otro.
Para quien vende en persona hay un orden razonable: primero la etiqueta con los datos del producto, después la tarjeta de exhibición, luego la de cuidados y, cuando lo demás funcione, la de presentación y la de agradecimiento. Quien vende por internet puede saltarse la exhibición y dar más peso a la de cuidados. Antes de imprimir cualquier cosa conviene saber qué precio va a llevar la pieza, y para eso está la calculadora de precio.
Los cinco tipos de tarjeta, de un vistazo
| Prioridad | Tipo | Para qué sirve | Qué suele llevar | Cuándo se entrega |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Etiqueta con datos del producto | Informar de qué es la pieza, de qué material y quién la hace | Nombre de la pieza, material, quién la fabrica, instrucciones básicas | Con la pieza, desde la venta |
| 2 | Exhibición | Sostener aretes, collares o pulseras y mostrar la marca | Cortes o perforaciones para la pieza y el nombre de la marca | En el puesto, antes de la venta |
| 3 | Cuidados | Evitar que la pieza se estropee por mal uso | Material, pautas de cuidado y cómo contactarte | En el paquete, con la pieza |
| 4 | Presentación | Que la clienta pueda volver a encontrarte | Marca o taller, medio de contacto, web o perfil | Al cobrar o dentro del paquete |
| 5 | Agradecimiento | Cerrar la compra con un gesto | Una frase corta, la firma y, si puedes, el nombre de la clienta | En el paquete |
El orden de prioridad (1 es lo primero) es criterio editorial pensado para quien vende en persona. Las tarjetas se entregan en el momento que indica la última columna.
¿Cómo son las tarjetas para exhibir aretes y collares?
Son cartulinas pequeñas con cortes o perforaciones donde se engancha o se cuelga la pieza. Evitan que los pendientes (aretes, en otros países) se pierdan en el mostrador, muestran el par completo y ponen el nombre de tu marca justo detrás de la joya. La medida depende de lo que cuelgues: unos aretes cortos no necesitan la misma cartulina que un collar con un colgante largo, y las tiendas del ramo ofrecen muchas medidas, así que no hay un tamaño estándar que copiar.
Mide tu pieza más larga, suma un margen y pide primero una tarjeta de prueba antes de encargar cien. Comprueba que el par cuelga recto, que los alambres no rozan el borde y que la cartulina aguanta que la toquen varias veces sin doblarse.
El material cuenta si la joya va a pasar mucho tiempo en contacto con el papel. El Instituto Canadiense de Conservación (CCI) aconseja evitar la madera y los productos de pulpa de madera para guardar metales, porque liberan compuestos de azufre y vapores ácidos, y recomienda papel sin ácido y sin tamponar (almacenamiento de metales, CCI, en inglés). La guía es de museos, no de ferias, y no dice nada de cartulinas de exhibición. Para una pieza que cuelga unas horas el riesgo es pequeño; si tu cartulina es de pulpa de madera y una pieza de plata, cobre o bronce va a quedarse semanas colgada, pregunta a tu proveedor por un papel libre de ácido.
¿Qué poner en una tarjeta de presentación?
La tarjeta de presentación se entrega al cobrar o se mete en el paquete para que te encuentren después. Caben tres o cuatro datos: el nombre de tu marca o taller, un medio de contacto que mires de verdad (correo, WhatsApp o el perfil donde respondes), la web o la tienda si la tienes y, si vendes en ferias, la ciudad. Con pocos datos se lee mejor.
Pon solo lo que quieras hacer público: tu teléfono personal no debería ir impreso en cien tarjetas si no quieres recibir mensajes a cualquier hora. Y resuelve el nombre antes de imprimir, porque cambiarlo después obliga a tirar la tirada. En nombres para negocio de bisutería verás cómo comprobar que está libre.
¿Y las tarjetas de agradecimiento y de cumpleaños?
La tarjeta de agradecimiento va dentro del paquete y se lee en diez segundos, así que una frase basta: gracias por la compra, el nombre de quien hizo la pieza y, si quieres, una invitación a escribirte si algo no está bien. Escribir a mano el nombre de la clienta cuesta poco. Una cara puede servir de agradecimiento y la otra de presentación, de modo que un solo papel haga las dos cosas.
Para la de cumpleaños hay un matiz que Adriana no menciona: la fecha de nacimiento de una clienta es un dato personal. Pídele permiso para apuntarla, guárdala donde nadie más la vea y bórrala si te lo pide. Cada país tiene su norma de protección de datos, así que averigua cuál te toca.
¿Qué lleva una tarjeta de cuidados?
Una tarjeta de cuidados explica a quien compra cómo evitar que la pieza se estropee. Su contenido depende del material, y por eso no existe un texto único: una pieza de alambre de cobre o de bronce se cuida distinto que una con baño de oro o una de acero. Anota primero de qué está hecha la tuya y copia después solo las pautas que valen para ese material, que encontrarás en cuidado de joyas por material y en las guías de bronce y de cobre.
Lo que escribas tiene que ser cierto. En España, el texto refundido de la ley de consumidores pide que el etiquetado y la presentación no induzcan a error sobre la naturaleza, la composición o las cualidades del producto, ni le atribuyan propiedades que no tenga (art. 18.1, en la ley en el BOE). Escribir «plata» cuando el alambre es plateado, o «hipoalergénico» sin una base que lo respalde, se sale de ahí.
¿Qué datos debe llevar la etiqueta de un producto?
Depende del país, y el texto de cada norma es general: deja lo concreto a la normativa sectorial y a la autoridad de consumo. Esta comparación recoge lo que dicen tres fuentes oficiales y no sustituye a una consulta con tu administración de consumo o con una gestoría, porque no hay una lista aplicable a todas las piezas artesanales.
Una etiqueta colgante o una tarjeta que acompaña a la joya es el sitio natural para esos datos. Un reparto posible: por delante, la marca y el nombre de la pieza; por detrás, material, cuidados, quién la hizo y de dónde. Si pones precio, que sea el final, y piensa en una pegatina aparte, porque el precio cambia más a menudo que el resto de la tarjeta y así no reimprimes cien unidades.
Lo que dicen España, México y Argentina
España (ley de consumidores)
- Los bienes deben incorporar, acompañar o permitir obtener, de forma clara y veraz, información sobre sus características esenciales (art. 18.2).
- Entre ellas: nombre y dirección completa del productor; naturaleza, composición y finalidad; instrucciones de uso y advertencias; y servicio de atención al cliente y cómo reclamar.
- Las indicaciones obligatorias van al menos en castellano (art. 18.3).
- En una oferta comercial debe constar el precio final completo, con impuestos incluidos (art. 20).
México (NOM-050-SCFI-2004)
- Etiqueta con, como mínimo: nombre del producto si no se identifica a simple vista; cantidad si no se ve; nombre o razón social y domicilio fiscal de quien lo fabrica o importa; y leyenda de país de origen, como «Hecho en…».
- Advertencias si el producto es peligroso e instrucciones de uso, manejo o conservación cuando las necesite.
- La información va en español y, si está en el empaque de presentación final, no hace falta repetirla en el producto.
- Quedan fuera algunos casos, como los productos a granel. La norma es de 2004: comprueba si hay una versión posterior y si te alcanza como artesana.
Argentina (Ley de Defensa del Consumidor)
- La página del Ministerio de Justicia dice que quien compra tiene derecho a que el vendedor le informe, de forma clara y gratuita, de las características y detalles de calidad del producto.
- También sobre si es peligroso para la salud, y sobre el precio y las formas de pago.
- El resumen es de la «ley simple» oficial; el texto de la ley 24.240 es el que manda.
¿Qué tarjeta necesitas según dónde vendes?
¿Dónde vendes tus piezas?
En ferias y mercadillos
Etiqueta con los datos del producto, tarjeta de exhibición para los aretes y tarjeta de presentación para quien quiera volver a buscarte. La de cuidados puede ir en la bolsa. Lleva una de prueba de cada una antes de imprimir tiradas grandes.
En una tienda en línea o en Etsy
Cuidados y agradecimiento dentro del paquete, presentación con tu web o perfil, y exhibición solo si fotografías las piezas colgadas. Los datos que pide la ley en una oferta comercial, como la identidad del empresario y el precio final con impuestos en España (art. 20), van en la ficha del producto, no en la tarjeta.
En encargos personalizados
Cuidados del material acordado y un agradecimiento con el nombre de la clienta. Las devoluciones de un encargo a medida tienen reglas propias, que se resumen en clientes difíciles; deja por escrito qué se acordó antes de empezar.
Para regalo
Una tarjeta de agradecimiento con el reverso en blanco permite que quien regala escriba su dedicatoria. Los cuidados pueden ir en otra tarjeta dentro de la caja.
Preguntas frecuentes sobre tarjetas para joyería
¿Qué tamaño tienen las tarjetas para exhibir aretes?
No hay una medida única: las tiendas especializadas ofrecen muchas, desde tiras estrechas hasta cartulinas de varios centímetros. Mide tu pieza más larga, suma un margen y haz una prueba.
¿Puedo hacer las tarjetas yo misma?
Sí. Haz una sola de prueba, cuelga la pieza y comprueba que no se mueve ni roza. Si la mandas imprimir, pide también una tarjeta de prueba antes de la tirada.
¿Tengo que poner el precio en la tarjeta?
No hace falta que vaya en la tarjeta, pero en España la ley pide que en la oferta comercial conste el precio final completo, con impuestos. Si lo pones, que sea ese. Una pegatina aparte te deja cambiarlo sin reimprimir.
¿La tarjeta tiene que estar en español?
En España, las indicaciones obligatorias del etiquetado deben figurar al menos en castellano. En México, la NOM-050 exige que la información de la etiqueta esté en español, aunque pueda ir también en otros idiomas.
¿Qué es una tarjeta de cuidados?
Es la tarjeta que acompaña a la pieza con el material y las pautas básicas para que dure. Cambia según el material: una joya de cobre, de bronce o con baño no se limpia igual.
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Fuentes
- Real Decreto Legislativo 1/2007: texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios · Boletín Oficial del Estado (BOE), consultado el 8 de octubre de 2026
- NOM-050-SCFI-2004, Información comercial. Etiquetado general de productos · Secretaría de Economía (México), Diario Oficial de la Federación, consultado el 8 de octubre de 2026
- Ley simple: Defensa del Consumidor · Ministerio de Justicia de la Nación (Argentina), consultado el 8 de octubre de 2026
- Almacenamiento de metales (en inglés) · Canadian Conservation Institute, consultado el 8 de octubre de 2026



